El daño puede comenzar antes de que un niño note que algo está mal. El ruido intenso puede lesionar estructuras y fibras nerviosas del oído interno, y la pérdida auditiva por ruido generalmente no puede revertirse médicamente. Importan tanto el volumen como el tiempo.
Baja el volumen, utiliza límites del dispositivo y da descansos de silencio a los oídos.
“El que tiene oídos para oír, oiga.” — Mateo 11:15
Agradece a Dios por la audición y pídele sabiduría para protegerla antes de que exista daño.
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Solo para uso educativo. Esta información no es consejo médico. Consulta siempre con tu proveedor de salud.
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