Las bebidas azucaradas hacen más que aportar calorías vacías. Su consumo frecuente se relaciona con exceso de peso, diabetes, hígado graso y caries. También pueden desplazar leche y alimentos ricos en minerales precisamente durante los años en que los niños están construyendo sus huesos.
Haz del agua la bebida diaria. Evita que refrescos, jugos azucarados y bebidas deportivas se conviertan en hidratación habitual.
“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.” — Salmo 90:12
Pídele a Dios sabiduría para formar hábitos saludables mientras el cuerpo infantil todavía está desarrollándose.
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Solo para uso educativo. Esta información no es consejo médico. Consulta siempre con tu proveedor de salud.
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